miércoles, 12 de agosto de 2015

Keith Haring





Basquiat  y Haring en el Club 57

Haring delante de su obra en el muro de Berlín



Estuve con él más de tres horas. Llegó solo, con un enorme radiocasete donde no paró de sonar acid house. Colocó sus botes de pinturas sobre unos cartones, los removió y se puso a pintar sin hacer un dibujo previo. Todo parecía muy improvisado y parecía llevarlo en la cabeza” La fotógrafa Silvia T. Colmenero pasó la mañana del 27 de febrero de 1989 junto a Keith Haring, mientras pintaba su mural en una de las paredes de un edificio ruinoso de la plaza Salvador Seguí, en pleno Raval barcelonés. “Se le veía muy tranquilo, tímido y muy discreto. Conforme avanzaba en su trabajo se le acercaba gente sorprendida de ver lo rápido que pintaba y cómo podía hacerlo en una pared sucia e inclinada, sin escalera ni nada”.

Tardó cinco horas en crear esta obra en la que una gran serpiente de color rojo (como la sangre) oprimía una jeringuilla. Justo debajo del ofidio colocó su nombre: sida. A la izquierda, cuatro individuos huyen, mientras otros dos, con forma de tijera, cortan el animal y un tercero le coloca un preservativo. En el centro, tres figuras se tapan ojos, oídos y boca, ignorando la enfermedad, mientras a la derecha escribió un mensaje: “Todos juntos podemos parar el sida” y colocó su firma.Haring, en ese momento un artista consagrado internacionalmente que había comenzado realizando graffitisen el metro de Nueva York, no cobró nada por esta pintura de 34 metros, un alegato contra la enfermedad del sida que ya hacía estragos en todo el mundo. Solo pidió escoger dónde realizarlo.
Esta es una noticia que se podía leer en EL PAIS de 28 febrero de 2014

El artista americano KEITH HARING pasó de hacer graffiti en el  metro a exponer en los museos más famosos del mundo. Nació en 1958  en Reading Pensilvania y se crió en una comunidad rural. Mostró cualidades artisticas desde niño. Cuando era un adolescente conoció la obra de Warhol y se quedó fascinado por ella. Se trasladó a Pittsburg allí se dio cuenta de su homosexualidad y como consecuencia de ello se fue a Nueva York, lugar donde se podían interconectar arte y cultura gay.

A principios de la década de  1980 empezó a crear graffitis en el metro y empezó a trabajar para la galería Tony Shafrazi.  Con sus imágenes se hicieron campañas para  UNICEF, SIDA, APARTHEID EN SUDAFRICA, etc  Despues de cinco años de su llegada a  Nueva York su popularidad lo había convertido en un hombre rico.  Desgraciadamente su vida fue truncada por el SIDA cuando solo contaba con 31 años



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